Dic
13

IBM y la computación cognitiva

Es justo reconocer los logros de IBM en el campo de la inteligencia artifical. Sus creaciones Deep Blue o Watson pueden considerarse auténticos hitos de las ciencias de la computación. Si IBM aplicase estos logros al campo de las búsquedas por internet, Google sí que tendría un competidor de verdad. Por fortuna para el buscador, IBM no está interesado en este sector pero no conviene perder de vista las actividades del gigante azul.

Uno de los campos que está explorando IBM es la computación cognitiva, en el que sus investigadores están replanteando todos los conceptos que versan sobre el funcionamiento y arquitectura de los ordenadores. Su punto de partida es la comparación entre el cerebro humano y los ordenadores actuales. El cerebro humano integra a la vez memoria y procesamiento de datos, es capaz de realizar tareas complejas con rapidez y precisión y para ello consume menos energía que una bombilla. Funciona como un inmenso procesador distribuido en paralelo y está orientado a eventos, es decir, reacciona según su detección y comprensión del entorno. Es reconfigurable y altamente tolerante en cuanto a los fallos de aprendizaje y muy eficiente en el reconocimiento de patrones.

En cambio, los actuales ordenadores separan las funciones de procesamiento de datos y de memoria. En su mayor parte realizan sus tareas de forma secuencial y son máquinas que consumen  mucha más energía que el cerebro humano. Los ordenadores deben ser programados y tienen dificultades en el aprendizaje, aunque son muy eficientes en la ejecución de algoritmos previamente definidos y en la realización de análisis.

Estas diferencias entre ordenador y cerebro es lo que conduce a los investigadores de IBM a replantear el diseño completo de la forma de construir los ordenadores y adentrarse en el nuevo campo de la computación cognitiva. Pretenden crear un ordenador cuya arquitectura y funcionamiento se asemeje al máximo al cerebro humano. El resultado sería algo muy distinto a lo que ahora conocemos: los elementos de memoria y procesamiento deberáin construirse juntos, las operaciones que ejecutasen serían asíncronas y orientadas a eventos. En lugar de ser programados aprenderían por sí mismos a través de experiencias, hallar correlaciones, realizar hipótesis, recordar y aprender de los resultados. 

Aún queda un largo camino por recorrer sobre todo porque la neurología aún no es capaz de explicar cómo funciona el cerebro humano en su totalidad, así que las dificultades que se tendrán que solventar resultarán formidables, aunque ya se están elaborando los primeros prototipos.

Fuentes: New Ways of Thinking y Dharmendra S Modha's Cognitive Computing Blog

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